Cómo nos afecta la vida en pareja

Llega un momento, justo en plena adolescencia y plena guerra de hormonas, en que todos parecemos impacientes por encontrar una pareja, sea hombre o mujer, como si eso fuera la panacea para la felicidad. Es en esa época donde las ilusiones románticas parecen eso, más ilusiones que nunca, y en un momento donde nuestras preocupaciones son pocas y nuestras mentes no son capaces de pensar en otras cuestiones más importantes, eso se convierte en nuestra prioridad.

Ahí empieza una guerra constante entre sentimientos, personalidades, costumbres, quizá clases sociales y otras cuestiones que a esas edades se convierten en lo más importante en la vida; si se salvan, llega el momento de los primeros encuentros sexuales, que siempre marcan de una manera o de otra, y pasados unos años, cuando más o menos hemos llegado a la veintena, se puede echar la vista atrás y darse cuenta de que lo que parecía tan importante tiempo atrás ya no lo es tanto, y empezamos a preocuparnos por otras cuestiones más maduras.

Pero llegar a esa madurez no implica que hayamos superado el tema de la pareja, sólo que ahora se puede afrontar de otra manera. Sin embargo, inconscientemente a veces, seguimos pensando que tener una relación estable es algo que puede ayudar a nuestra vida en todos sus aspectos, aunque no tenemos en cuenta una cosa: tanto afecta una cosa así, que no sólo puede ayudarnos para bien, sino también para mal, y hacernos adoptar decisiones equivocadas y que pueden ser capaces también de influir en nuestras vidas de una forma o de otra.

Realmente, no nos damos cuenta de que tener pareja, ya sea esporádica, estable o permanente al punto de vivir con ella, influye en casi todos los otros aspectos de nuestra vida; por eso, es tan importante tener una relación sana, abierta y sincera, sabiendo lo que podemos esperar del otro pero, sobre todo, lo que podemos esperar de nosotros mismos. Las falsas expectativas pueden dar al traste no sólo con la relación sentimental, sino afectar a un montón de otros aspectos de nuestra vida; de ahí la importancia de que esa relación sea lo más madura posible.

Las terapias de pareja son algo que cada vez está más en boga, aunque yo diría que está mal enfocado en la actualidad: no hay que esperar a que la relación haga aguas para pedir ayuda, sintiéndonos como si ya hubiéramos fracasado, y dejando que ese fracaso altere otras facetas de nuestras vidas. Lo ideal sería hablar ante cualquier conflicto, y acudir a a estas terapias ante cualquier incapacidad de acuerdo, y valorar con ayuda profesional si la relación puede ir para adelante, o directamente no apostar por algo que no tiene futuro.

Desde este blog intentaremos daros algunas claves, aunque la primera ya la podemos adelantar: la sinceridad como timón de cualquier relación sentimental.

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